Hay dos tipos de personas en el mundo: aquellos que dan y aquellos que reciben. Es muy triste ver y sentir cómo aquellos que toman, solo toman y toman, y nunca es suficiente. Independientemente de lo que hagas por ellas, independientemente de lo que les enseñes para hacerse valer por ellas mismas, apenas las cosas no salen cómo ellas planean, buscan la manera de lastimarte y bajarte, creyendose que son merecedoras de todo sin necesidad de entregar honestamente desde el corazón.
En nuestro camino mucha gente ha confundido nuestra labor, y muchos se creen que porque predicamos la fuerza del amor, deberíamos dejarnos pisotear y ceder a todas sus exigiencias. Estas personas fallan en darse cuenta que gran parte del amor propio es poder poner límites y quitar de tu vida aquellas personas que solo están allí para aprovecharse de vos, tu energía y tu generosidad.
Una gran lección que nos ha brindado nuestro mantra “Mira con Amor” es la habilidad de estar tan conectados con nosotros mismos que somos capaces de percibir cuándo alguien no está siendo honesto, cuando vienen con un discurso y una cierta cara, cargando inteniones muy contrapuestas por detrás. Hoy en día podemos sentir cuando alguien busca lastimarnos, y les quitamos la posibilidad de hacerlo de antemano, lo que las lleva a actuar de manera rencorosa y maliciosa, inventando comportamientos que nunca hubo para justificar su frustración al darse cuenta que ya no son más bienvenidas en nuestro mundo.
Es una gran PICCARDIA ver cómo la gente autoboicotea las grandes oportunidades que les presenta la vida, pero entendemos que la vida y el Karma se encargarán de enseñarle a estas personas tan pequeñas de mente y corazón que debieron ser más respetuosas con aquellos que les tendieron una mano en los momentos de más necesidad.

