Decidimos comenzar este año sin la influencia de Redes Sociales. Entendimos que muchas de las plataformas que elegimos se tratan más sobre control que sobre expresión, donde todo aquello que ves está pensado y diseñado para hacernos sentir de determinada manera. Sumado, el exceso de información que existe, donde ya no es fácil distinguir qué es cierto y qué está generado por inteligencia artificial.
Alcanzamos más de 40mil seguidores en 6 años viajando Sudamérica, y después de haber sido censurados por las plataformas por compartir nuestra opinión e información frente a algunas cuestiones del mundo, entendimos la verdadera intención de estos negocios, donde nosotros como usuarios somos el producto.
Entendimos que estas redes están socabando el concepto de “amor propio”, en donde se nos enseña a buscar la validación afuera, promoviendo la comparación de realidades distintas a las nuestras, y a escondernos atrás de avatars que lejos están de nuestra realidad.
Entendimos que la mirada con amor debe volver a ser a los ojos, y no a través de filtros ni pantallas. Entendemos que si bien creímos que estabamos usando las redes en nuestra ventaja, la realidad es que las redes están experimentando con nuestra psiquis y manipulándonos explotando nuestras debilidades.
Por otro lado, son plataformas que demandan mucho tiempo, energía y dinero para empezar a percibir una verdadera retribución, en donde notamos que nuestro presente, nuestro aquí y ahora en la vida real estaba siendo comprometido y negociado por el exceso de contenido que el mundo digital requiere.
Aprendimos que nuestro público y aquellos que entienden el verdadero valor de nuestro mensaje, están afuera en el mundo, viviendo sus vidas, superando desafíos, aprendiendo las lecciones de la vida y transitando su proceso “allá afuera”.
Y por todo esto, decidimos no seguir alimentando aquello diseñado para lastimarnos.


Hoy estaba en la playa, en Miramar, en la playa del nautico, hablando con mi marido, en un momento de mucha angustia. Sentí que estaba mal, que algo en mi está mal. Llegó una chica a la cual no le pregunté el nombre y sin decir nada, nos dió un sticker con un QR, que no decía nada, le pregunté de que era, y saco un espejo, me mostró los stickers, pins y parches. Me llegó al corazón, justo en un momento en dónde dude de mi, dónde por un momento no me quise, llore, y ella me abrazó. Quien quiera que seas, gracias, alegraste mi corazón y no me voy a olvidar nunca de vos. GRACIAS, los stickers están pegados en mi termo y nunca me voy a olvidar de mirarme con amor cuando dude de mi.